Establecimiento del banco de leche

Wendy Karina Moronta López 

Cuando Diego cumplió su primer mes empecé el mejor reto de mi vida: el banquito de leche para que mi hijo tenga leche materna aún en mi ausencia en casa… Hoy, un mes y 10 días después, tengo establecido su banco de leche, unas 100 bolsitas entre 3 y 6 onzas cada una. Cuando digo que tengo 462 onzas las reacciones han sido:

  • Tú produces mucha leche”. Falso. Hace un mes y medio yo producía exactamente lo que mi hijo comía y si acaso 3 onzas adicionales que ponía en biberón en caso de que necesitase usarlo de madrugada o fuera de casa.
  • Qué suerte que has podido sacar leche”. No es suerte, es disciplina, mucha, muchísima disciplina, que sólo una madre comprometida y debidamente informada puede lograr.
  • Eres una vaca”. ¿Sólo las vacas producen suficiente leche para sus crías? ¡No! Soy mamífero, humana, y con capacidad de amamantar a mi bebé tal cual otra especie que amamanta.

Habiendo dejado esto en claro, ¿cómo logré el banquito de Diego en estas semanas? Lo dividí en tres fases: aumento de producción, hacer una rutina e ingeniar una logística de almacenamiento.

Fase I. Aumentar la producción. El razonamiento es sencillo: si produzco sólo lo que él come y un poco más, no podré guardar. Por tanto, la idea era que esas 3 onzas se convirtieran en 6 u 8, cuestión que tuviera para el biberón y para frizar otro poco…

Necesitaba aumentar la producción, y rápido. En la fase II desgloso la rutina de inserción de cada uno día a día.

Alimentos que incluí en mi dieta:

  • Té de Mother’s Milk
  • Ajonjolí (en jugo, comidas o solo tostado)
  • Agua cada vez que tenía sed
  • Malta o cerveza sin alcohol (contienen cebada)
  • Avena

Actividades:

  • Usar el extractor ANTES de pegar al bebé. Así se obtiene la leche acumulada en el seno, y luego el bebé vuelve a estimular. Mito: el bebé se va a quedar sin leche, es mentira, el bebé siempre encontrará leche cuando succiona correctamente.
  • Usar el extractor cada dos horas (incluyendo madrugadas por los primeros 5 días). Hacer ésto aún si no “siente” que tiene leche en los senos.
  • Hacer pumping power. Consiste en que por 1 hora y 10 minutos se haga realicen extracciones de 10 minutos con intervalos de descanso (10 minutos usar el extractor, luego descansar 10 minutos, volver a usar el extractor, y así sucesivamente hasta completar 4 secciones de extracción con 3 descansos). Esto puede ser agotador, por lo que se debe hacer cuando el bebé tiene su siesta más larga durante el día, y si no se tolera diario, entonces hacerlo interdiario.
  • Estar comprometida no es lo mismo que estresada. Es importante ser paciente, y dedicar tiempo para dar amor al bebé y jugar con él.
  • Es un trabajo de equipo. El apoyo de mi esposo y de una ó dos amigas ha sido clave para el establecimiento de la rutina, especialmente ser flexible consigo misma en relación a los quehaceres del hogar.

Fase II. Hacer una rutina. Este proceso incluye las actividades y alimentos diarios, a la misma hora, con disciplina por al menos dos semanas fijas. Después del quinto día se podrán apreciar resultados. No empezar la rutina de golpe. Fui agregando una o dos actividades y/o alimentos por día.

El primer día empecé tomando 3 té de mother’s milk (dos en la mañana y uno en la tarde), haciendo las extracciones antes de pegar al bebé al seno y mantenerme tomando agua cada vez que el cuerpo pedía. El segundo día incrementé los té a 4, tomar malta, hacer las extracciones cada dos horas y usar el extractor antes de amamantar. El tercer día preparé jugo de ajonjolí y me he mantenido tomándolo constantemente, usé 5 sobres de té, etcétera. El cuarto día hice todo lo anterior, pero volví a 3 té de mother’s milk. Ya para el quinto la rutina estaba establecida, y es cuestión de mantenerla. En la noche el bebé se despierta cada 4 horas, por lo que en la madrugada el papá de Diego le da mi leche en biberón en lugar de yo durar una hora y media amamantando; mientras el bebé come, yo me extraigo. 

Fase III. Ingeniar la logística de almacenamiento. Es un proceso interesante hacer espacio en el freezer e ir desplazando carnes y congelados por funditas de leche. 

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1)    Tener bolsitas de Lansinoh y un marcador Sharpie de punta fina para escribirle a las bolsitas la fecha, hora, cantidad de onzas y nombre del bebé (en caso de que luego sea dejado en un nursery prolactancia).

2)    No obsesionarse con sólo llenar las bolsitas con las 6 onzas que cogen, por dos motivos: uno, que motivará más ir viendo progreso aunque sea de 3 ó 4 onzas, que esperar siempre a llenar una de seis; y dos, el bebé no siempre tomará la misma cantidad, por lo que independientemente del volumen se descongelarán las que se necesiten, y éstas seguirán durando unos 3 días en nevera tras ser descongelada la leche.

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3)    Disponer de un espacio para colocar las bolsas recién extraídas para que se congelen horizontal. Como los freezer habitualmente tienen relieves, coloqué una tapa de cajita de regalo (de las mismas en la que vinieron regalos para Diego) para que se congelen lo más planas posibles y que sean más fáciles de empaquetar.

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4)    Apartar un espacio más amplio para ir colocando las que ya están completamente congeladas.

5)    Utilizar cajitas de tamaño justo para las bolsitas. Para ello, fui a una tienda de cajas con una bolsita sin usar para medir el tamaño. La encontré exacta y compré varias. Caben de 9 a 12 bolsitas dependiendo del contenido de las mismas. Luego se les coloca el mes afuera de la caja para ir descongelando por antigüedad.

Notas adicionales:

Una vez se haya logrado el aumento de la producción puede que el bebé se “atragante” si está pegado, debido a la cantidad de leche adicional que se produce. Una vez satisfecho, moverlo lo menos posible y dejarlo cargado vertical para que no vomite. Si se pone incómodo porque desea satisfacer el deseo de succión, yo tuve que negociar el bobo/chupete unos minutos hasta que se calmaba y lo retiraba en la brevedad posible. Además si el bebé lo bota de una vez, no volvérselo a poner. Es una medida que aún no me gusta, pero prefiero “negociarle” unos minutos el bobo y asegurarme que tenga suficiente leche acumulada, a que sólo produzca lo justo al momento y que siga mamando y luego devuelva leche.

Donar es una acción noble, profundamente gratificadora y que establece vínculos especiales entre madres amigas. Lo he comprobado: mientras doy, se multiplica no sólo la leche, sino la motivación y satisfacción hacia este maravilloso compromiso materno.

No pierdas el sentido del banquito: será un alimento corporal para el bebé, por lo que siempre es bueno recordar que él ahora, mientras hago la rutina, también necesitará alimento emocional. Léase: no nos obsesionemos con el proceso a tal punto que olvidemos la esencia de darle nuestro mejor momento a nuestros hijos.

Habrán momentos de desesperación, fatiga y estrés. Apóyate en un grupo selecto de personas cercanas que sean prolactancia. La amiga que me refirió a la Liga de la Leche, y quien hizo el destete a los 2 años y 4 meses, me dijo una gran realidad: en la medida que tu pareja vea tu esfuerzo te valorará más. También es bueno ignorar los detractores de este reto, aquellos que no creen en la gran entrega maternal. Para esos momentos difíciles, hice un ejercicio mental visualizando qué prefería: ¿ver a mi hijo enfermito en unos meses o sacrificarme yo ahora por él y evitarle complicaciones adicionales? La respuesta me daba fuerzas para seguir adelante.

Cero dieta. De lo que te alimentas, se alimenta el bebé. Diego ha aumentado 5 libras en estos dos meses, y yo he rebajado 30; seis menos que lo que tenía cuando quedé embarazada.

Todas las mamis que optamos por lactancia materna exclusiva sabemos que ese alimento es “oro líquido” como nos gusta llamarle, así pues, establecer un banquito de leche para nuestros retoños es asegurar que su mina de oro perdure por más y más tiempo. ¡A trabajar que sí se puede!

Yanet Olivares, IBCLC
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La información contenida no sustituye el diagnóstico y tratamiento de su médico o proveedor de salud.